15.- Dibujando con pastel

En el apartado “Materiales" de “Técnicas de Dibujo” ya tuvimos una información sobre los pasteles,  que es un material para la técnica de pintura seca. Se fabrican como barras de sección redonda o cuadrada y también como lápices recubiertos de madera.

 

Para dibujar líneas se utiliza la arista del pastel en barra de sección cuadrada. Para manchas degradadas se pinta con la superficie plana de un lado y luego se funde con los dedos. Como el pastel tiene un gran poder cubriente se pinta claro sobre oscuro.

 

Para corregir se borra fácilmente con un trapo y si hay que borrar pequeños detalles se utiliza la goma maleable y luego se pinta encima. Como no es conveniente mezclarlos mucho se fabrica en una amplísima gama de colores. Combina bien con carboncillo, lápices de carbón blando, sanguina o creta, que se usan para líneas, brillos, puntos etc.

 

Los mejores resultados en pastel se consiguen con papel de color de grano medio o grueso. Los papeles de color claro realzan los brillos y luces.

 

Para este ejercicio he elegido papel Canson Mi-teintes, color 448 Vert océan. La razón es que siendo el color dominante de la obra un color cálido con matices ocres, naranjas y tierras lo conveniente es utilizar un fondo del color complementario que potencie la figura armonizando con ella.

 

Comenzamos haciendo un ligero apunte con una barrita de carboncillo muy fina de entre 2 y 3 mm. de grosor. Este apunte lo único que pretende es encajar las líneas principales en el formato del papel, por lo tanto no debe ser un dibujo detallado pues el verdadero dibujo lo haremos con pastel. Ahora sólo nos preocupamos de que los ojos nariz y boca del animal mantenga las proporciones correctas y estén situados en el centro visual del formato que está algo más arriba del centro geométrico como ya vimos en el apartado de “Retrato dibujado paso a paso” pues lo que vamos a hacer en definitiva es el retrato de un león.

 

 

Si en el primer paso sólo dibujamos unos cortos trazos en este dibujaremos unas ligeras manchas que servirán de orientación sobre las zonas oscuras, intermedias y claras del dibujo.

 

Con carboncillo oscurecemos en la parte inferior de la melena y el entorno de la boca, que serán las zonas de sombras profundas; con un tono intermedio de pastel marrón, en las partes de sombras más claras y dejamos en reserva (el color del papel) las zonas más iluminadas.

 

Una vez hecho esto fundimos, con los dedos,  tanto los trazos de carbón como los de pastel marrón sin preocuparnos mucho de los contornos de esos fundidos, simplemente procuramos que desparezcan los trazos anteriores.

 

Con la barra de carboncillo o si se prefiere con un lápiz carbón,  acentuamos la sombra de la boca y fosas nasales. Seguimos definiendo el dibujo de los ojos, párpados, pupila y sombras. Y finalizamos dibujando con un lápiz pastel verde claro, o una barra muy afilada, el iris de los ojos y rematamos realzando los brillos con lápiz pastel blanco.

 

Con esto ya hemos conseguido una valoración aproximada de la obra (efecto claroscuro)  y avanzado algo sobre lo que será la “expresión” del animal retratado que básicamente se concentra en la mirada ya que manteniendo la mandíbulas cerradas simplemente nos observa expectante pero sin agresividad.

 

 

 

Tal como hago con los dibujos en general y especialmente con los retratos de personas, también en este empiezo por la parte más difícil de la obra que son los ojos y su entorno.

 

Con pastel marrón un par de tonos más bajo (más oscuro) que el usado anteriormente acentúo las sombras profundas en la frente, eje y laterales de la nariz y párpados y lo fundo muy suavemente para que el pastel no pierda demasiada luminosidad al mezclarse con los cortos trazos de carbón. Cuanto más fundido menos luminoso.

 

 

 

Con lápiz negro redibujo los ojos acentuando su negritud especialmente de las pupilas y con un lápiz pastel de un color beige muy claro dibujo la parte casi blanca bajo los párpados inferiores. Aunque en la foto parezca blanco en el dibujo real no lo es.

 

Finalmente con una barra afilada o con un lápiz pastel cubro con trazos muy cortos de color naranja las zonas de papel que quedaron en reserva sin manchar, y sobre esta capa superpongo otra de trazos igualmente cortos y finos de color ocre claro dejando que “respire” (es decir sin cubrir totalmente para que se pueda ver) la capa subyacente de naranja. Estos trazos cortos no deben fundirse ni difuminarse, deben quedar a “trazos de lápiz visto”. Lo que se pretende con estos trazos cortos y finos es reproducir el pelaje corto de la cara del león.

 

Con estos tonos marrón oscuro, naranja y ocre claro queda modelado el entorno de los ojos y principio de la nariz adquiriendo ya volumen.

 

 

Siguiendo el mismo procedimiento avanzamos en el modelado de la nariz Primero los tonos más oscuros y sobre estos los más claros. Los trazos de esta mitad inferior de la nariz, la caña nasal,  deben ser muy cortos pues en esta zona es donde el pelo es más ralo, de hecho debería ser como un moteado de los diferentes colores ya utilizados en el paso anterior  

 

Definimos la línea de contorno de la trufa, que se encuentra al final de la caña nasal,  procurando que quede simétrica con relación al eje vertical imaginario que pasa por el centro de la  cara. Como se puede observar su forma es de triángulo invertido y su centro es sonrosado contrastando con el negro de las fosas nasales.

 

 

Terminamos la boca con el dibujo de los labios, no tienen que ser estrictamente simétricos pero tampoco demasiado dispares. En esta zona predominan los pelos más claros, aunque las raíces de los bigotes alineadas en cuatro filas horizontales paralelas son más oscuras. El pelo es más largo que en la nariz aunque también debe dibujarse con trazos cortos. Los bigotes y los pelos de la barba los dejamos para más adelante ya que deben dibujarse sobre la melena aún no dibujada.

 

 

 

Ahora trabajamos sobre las manchas de sombras medias que hicimos en el  segundo paso que nos servirán de guía para dibujar la melena.

 

Como siempre dibujaremos de oscuro a claro. Comenzamos acentuando con carboncillo las sombras más oscuras tanto en la parte más baja de la melena como en las puntas del pelaje en la parte más alta. Con marrón oscurecemos el entorno de la cara. Sobre este color y expandiendo hacia afuera en todas las direcciones superponemos otra capa de color anaranjado dejando siempre “respirar” al color inferior. Y para las zonas más iluminadas utilizamos un amarillo medio. Todas estas capas de diferentes colores se hacen con rayados de las barras de pastel siguiendo la dirección que llevan las masas y mechones de la melena. En esta fase puede apreciarse la potencia luminosa del pastel en estado puro, o sea sin mezclas ni difuminado ni fundidos.

 

Finalmente para dibujar los pelos de la barba,  con un color gris claro de un lápiz pastel o barra con la punta afilada o utilizando una arista de un trozo pequeño de una barra de sección cuadrada de pastel, hacemos trazos de diferentes longitudes, direcciones y curvaturas. Dejamos entrever el color oscuro del fondo para que se aprecie la separación entre los pelos y realzamos con blanco los brillos de los pelos anteriormente dibujados con gris. No olvidemos oscurecer la parte en la que se proyecta la sombra del labio superior.

 

 

En esta fase, ya cercana al final de la obra, fundimos muy suavemente con los dedos los rayados de diferentes colores y tonos practicados en el paso anterior. Esa suavidad pretende que los diferentes colores no se mezclen demasiado para que se mantenga los distintos tonos bien separados y además para que el pastel no pierda luminosidad y frescura. Esta fase intermedia puede apreciarse en la parte derecha de la melena que aún no está acabada.

 

En el lado izquierdo, según se ve la obra, y con barras bien afiladas dibujamos trazos curvados de distintos tonos y colores, siempre de oscuro a claro. Los tonos oscuros para simular el espacio entre mechones y los claros para realzar los brillos. Conforme nos acercamos a las puntas de los mechones el pelo debe ser menos denso de forma que se aprecie la separación entre las puntas y consecuentemente se vea más “fondo”, verde en la parte superior y negro en la inferior.

 

Excepto en los extremos el pelo en general debe tratarse como masas de color, no hay que caer en la tentación propia de principiantes de pintar el pelo, o el cabello en caso de las personas, como un conjunto de pelos individuales porque aunque sepamos que el pelo es así en la realidad se aprecia como una masa.

 

 

Finalmente para terminar este paso, dibujamos los bigotes de este lado, que son largos, bien diferenciados, con una ligera inclinación hacia abajo y de forma irregular, no se deben dibujar como una simple raya tiesa sino con ligeras curvas en su trazo.

 

Todos los trazos que se han dibujado en esta etapa pueden dibujarse también con lápices pastel en lugar de barras muy afiladas. Tiene la ventaja de que el lápiz es más fácil de afilar que la barra, que además tiene el inconveniente de que se desgasta antes que el lápiz, pero los lápices tienen el pequeño inconveniente de que si no son de muy buena calidad pueden contener más cera de lo conveniente lo que hace que el pigmento se adhiera peor sobre las capas del pastel en barra.

 

 

En esta último paso y siguiendo el mismo procedimiento explicado en el paso anterior hacemos el lado derecho de la melena. Debemos procurar que tanto los tonos, colores, trazos y estilo sean coherentes con lo aplicado en el lado izquierdo desde el punto de vista de ejecución técnica, pero también debemos conseguir que no sean una repetición simétrica entre sí, cada lado debe presentar sus propias características en cuanto a formas, modelado (sombras y luces) y contornos.

 

Bueno, creo que la obra ya está terminada y no debemos “torturar” más el acabado por que corremos el riesgo de “embarrarla” que es muy alto cuando se trata de la técnica del pastel en la que no conviene hacer demasiadas correcciones.

 

No quiero terminar este ejercicio sin advertir que los dibujos a pastel no deben fijarse, porque el fijador hace que el pastel pierda su luminosidad, opacidad y su capacidad de adherencia al soporte que ya de por sí no es demasiada.

 

Como se puede ver aunque la técnica del pastel normalmente se considera dibujo (esta es una vieja discusión) también puede conseguirse calidades pictóricas. La producción de verdaderos maestros pastelistas alcanza esta categoría sin ninguna duda, como ya demostraron Quentin de La Tour, Jean Baptiste Chardin, Édouard Manet o Edgar Degas.

 

Y esto ha sido todo, espero que haya servido de ayuda a los que comienzan a trabajar esta técnica.