5.- Dibujo paso a paso de bodegón

 

Las cretas son un pigmento en polvo con arcilla aglutinados con goma de tragacanto o metilcelulosa. Según la cantidad de aglutinante los pasteles pueden ser más blandos o menos. Son similares a los pasteles pero ligeramente más duras y grasas, se pueden mezclar con el carboncillo o el lápiz a carbón.

 

Es más limpia que el carbón, más permanente en el papel, produce blancos y negros más intensos y luminosos que el carboncillo y el grafito, es más fácil de difuminar y de fundir y su plasticidad y carácter pictórico es mucho mayor.

 

Se fabrica en una gama relativamente amplia de grises además de blanco y negro. Hay varios fabricantes de gran calidad (Faber Castell, Conté, Derwent) pero yo prefiero las “BF HIRM” fabricadas en Austria, caras pero de altísima calidad.

 

Está disponible en barras de sección cuadrada, en barras cilíndricas y  también con carcasa de madera como un lápiz normal.

 

En su “contra” está que es más difícil de borrar, penetra tanto en el poro del papel que es prácticamente indeleble. De hecho tampoco se puede borrar totalmente ni  el carboncillo ni  los lápices blandos, pero la creta mucho menos.

 

Por ello debe manejarse con más cuidado pero cuando se adquiere cierta práctica los resultados son mucho más satisfactorios que con el grafito o carbón.

 

Para este dibujo utilizaremos los siguientes materiales:

 

--Papel Canson Mi-teintes gris flanelle (o equivalente)

--Un lápiz HB

--Una goma moldeable

--Una barra de creta blanca (opcionalmente  tiza blanca)

--Una barra de creta negra

--Un lápiz de creta blanca o pastel blanco

--Un lápiz de creta negra o de carbón

--Una barra fina de carboncillo)

--Un difumino

--Un cutter u otra cuchilla

--Cinta de pintor (opcional)

--Trapos

 

 

Este será el modelo que utilizaremos para nuestro bodegón

 

 Este es el dibujo a líneas y ahora toca darle el sombreado

 

 

En este, que es  el primer paso del modelado, he señalado los brillos y algo las zonas más claras, con creta blanca utilizando la punta de un trozo de la barra para los trazos más finos y un lado plano arrastrándolo sobre el papel para las partes más anchas. Con esto queda establecido el tono de máxima luminosidad del dibujo aunque luego por contraste con tonos más oscuros podría parecer más luminoso aún. 

 

 

En este paso he sombreado ligeramente los grises claros. Y he difuminado un poco los blancos del paso anterior para que el rayado no fuera tan ostensible. Estos grises claros  se obtienen con una suave capa (rayado) de carboncillo sin apretar mucho sobre el papel y sobre ella otra capa de blanco también aplicada muy suavemente. Luego  frotando con el dedo sin presionar en movimientos circulares se funden ambas capas hasta conseguir un tono gris claro más o menos uniforme.

 

 

Ahora he sombreado los grises oscuros, sólo con carboncillo sin mezclar con blanco. Los he difuminado un poco para “pulir” el rayado del carbón y he fundido muy ligeramente las zonas de unión de los grises claros con los oscuros.

 

Hasta este momento sólo hemos empleado la creta blanca para los brillos, la creta blanca mezclada con carboncillo para los tonos gris claro y el carboncillo solo para el tono gris oscuro, aún no hemos utilizado la creta negra.

 

Ya se puede ver que tanto la olla como las frutas están tomando cierto volumen aunque el modelado esté todavía un poco en bruto y la entonación aún no esté bien ajustada, pero estamos en la fase de valoración y hay que poner los tonos más oscuros y dar a cada tono el valor que le corresponde.

 

En esta fase no hay que preocuparse por los detalles pero hay que procurar que no se desdibuje la obra. No obstante tenemos la ventaja de que disponemos de las fotografías de etapas anteriores  lo que nos permite recuperar las líneas del dibujo en caso de que se pierdan con el modelado.

 

 

En esta fase he añadido las sombras, es decir los tonos más oscuros, esta intensidad de negritud no se consigue con el carboncillo, sólo se puede alcanzar con el lápiz de carbón o con la creta negra.

 

He utilizado creta por que es más permanente y luminosa que el lápiz carbón y más limpia. Pero hay que tener  la precaución de no hacer “escapadas” que luego es difícil de borrar.  Las escapadas son esas rayas o manchas que se salen del espacio que les corresponde, con grafito o carboncillo son fáciles de quitar pero con lápiz carbón o creta siempre dejan su huella. No obstante la goma moldeable hay que tenerla siempre a mano para corregir estos fallitos.

 

Y hablando de corregir tengo que corregir la elipse de la boca de la olla por el lado de la derecha. Ha perdido la simetría con relación al lado izquierdo, más trabajo para el próximo paso.

 

Como se puede ver he difuminado, principalmente con los dedos, y en sitios muy pequeños con un difumino, todos los tonos para hacer degradados y  los tonos contiguos los he fundido para dar continuidad a la superficie de los elementos.

 

Veréis que en la manzana junto a la olla se me fue la mano, mejor dicho el dedo, y entre el brillo y la joroba de la sombra me ha quedado “plana” por que falta la penumbra o sea el tono gris oscuro, sólo está la zona de luz es decir el gris claro.

 

He aprovechado para simular algo la textura de las naranjas, para que no se vean tan lisas como las manzanas, y de la olla para que no parezca de acero, quiero que se entienda que es cobre o latón,  aunque aún queda mucho trabajo por hacer.

 

 

En este paso he corregido los fallos comentados en el paso anterior. La sombra de la manzana más arriba, la he suavizado un poco y he recuperado la penumbra perdida con lo que ha ganado la sensación de volumen.

 

También he corregido la forma de la boca de la olla y aunque aún no es perfecta hay que tener en cuenta que el borde no está terminado todavía.

 

He dibujado el asa simulando que es de hierro fundido. Primero por que en negro contrasta mejor con el cuerpo de la olla y segundo por que este tipo de utensilios se fabricaba antiguamente y aún ahora con asas de hierro. El brillo del asa sigue su curvatura pero es un brillo de bordes irregulares por que la textura del hierro es algo rugosa y eso no provoca brillos con bordes cortantes.

 

He trabajado un poco más la olla para tratar de conseguir el aspecto de cobre que no es tan pulido como el aluminio o el acero, hay que seguir en ello. Tanto el asa como la olla están trabajadas con el lápiz carbón y el lápiz pastel blanco.

 

He modelado un poco más las manzanas y las naranjas, también con los lápices, para conseguir un efecto más realista, digamos que estamos en el “ajuste fino”. 

 

Bien, así está de momento la obra. Tanto el caldero como las piezas de frutas las doy por acabadas. A menos que más adelante advierta algún fallo no creo que deba trabajarlas más.

 

Ahora atacaré el recipiente que contiene las frutas. Como en el modelo tampoco se puede apreciar el tipo de material del que está fabricado por que lo mismo puede ser de plástico azul o de loza coloreada, he pensado hacerlo de barro para que haya coherencia entre los elementos que componen el bodegón y que quede todo en un ambiente rústico.

 

En esta imagen se puede ver el borde de la boca del caldero ya terminado. He intentado simular algunas irregularidades en la textura como pequeños golpes o mordidas debido al uso para darle mayor realismo.

 

También hice la sombra del asa, aumenté el contraste entre zonas de luz, penumbra y sombra con lo que consiguió mayor curvatura y por tanto más volumen. Y terminé la reproducción de la textura del cobre.

 

He empezado con el plato que como dije será de barro y utilizaré como modelo uno propio que tengo en casa iluminándolo tal como aparece en la foto del bodegón modelo.

Está todavía en un estado muy primario pero ya he marcado las zonas de luz y sombra. Hay mucho por hacer así que me pongo a trabajar.

 

La principal observación que tengo que hacer es que finalmente decidí eliminar la sombra que se proyectaba sobre la mesa y encima de las frutas de la izquierda procedente de un objeto desconocido que se encuentra fuera del encuadre en la foto del bodegón que estamos utilizando como modelo. No aportaba nada y distraía la atención sobre el tema, o sea que sobraba.

 

Ahora podemos ver el plato en avanzado estado de elaboración. Sobre la base de creta blanca hice un suave rayado con carboncillo que luego fundí con el blanco con un difumino ya que al ser una banda muy estrecha no se puede utilizar los dedos. El resultado fue un gris en tono claro que luego oscurecí ligeramente con otro suave rayado de lápiz carbón que también fundí.

 

Posteriormente usando los lápices de pastel blanco y carbón he acentuado las zonas de sombra y he dado algunos brillos para representar una superficie pulida y reflectante como el barro esmaltado. Y esto es todo de momento.

 

En las zonas más amplias donde se puede manejar los dedos prefiero fundir y/o difuminar con los dedos. En la foto se puede ver como estoy fundiendo un rayado de blanco sobre otro de carboncillo para obtener una sombra gris oscura. Utilizo un dedo para cada tono, el índice para el negro, corazón para tono gris oscuro, anular gris claro y meñique  para el blanco. Así no me despisto y no ensucio un tono con el dedo manchado de otro. Es como cuando pintamos al óleo, un pincel para cada color.

 

En este paso se puede ver que los elementos que componen el bodegón ya están prácticamente acabados salvo correcciones o ajustes de última hora.

La sombra del plato sobre la  mesa la ajustaremos cuando la mesa y el fondo estén terminados para darle a su tono el valor que le corresponda en función de su entorno.

 

Y ahora vamos a por el resto.

 

Si queremos que los bordes del encuadre queden perfectamente nítidos y rectilíneos y que el margen quede limpio podemos tapar el margen con cinta de pintor tal como hacen los acuarelistas.

 

La cinta de pintor tiene poco pegamento así que se adhiere poco al papel y es fácil quitarla (está fabricada así para que sea fácilmente “despegable”) no obstante al ponerla no presionaremos demasiado sobre ella por que no es necesario y al despegarla lo haremos suavemente para  no perjudicar el papel.

 

En cualquier caso no es necesario poner la cinta porque lo normal es enmarcar los dibujos con un “passe-partout” (en castellano es correcto escribir paspartú) que tapa los márgenes de la obra, pero yo prefiero ponerla por que así me queda el encuadre perfectamente delimitado. Aunque también puede borrarse con goma y regla lo que se haya manchado del margen.

 

Bien, para hacer el fondo he comenzado con una mancha uniforme, de carbón fundido, en un tono medio  pero sin degradado todavía por que faltan tonos oscuros y claros. Sólo pretendo una aproximación a lo que será el fondo para luego decidir el tono más oscuro y el más claro.

 

El borde lejano de la mesa lo haré inclinado por que como el fondo será mucho más oscuro que la mesa quiero evitar una horizontal entre ambos tonos para que no se produzca el efecto “ficha de dominó”.

 

 

Partiendo del ángulo superior izquierdo y extendiendo hacia abajo y hacia la derecha hago un degradado hacia un tono gris oscuro con capas de creta negra y blanca superpuestas a la anterior hecha con carbón.

 

En la zona de oscuridad total puede haber un negro casi puro (de creta negra) por la ausencia de luz pero en las zonas más claras (mezcla de creta negra y blanca) como las sombras son casi transparentes los tonos no deben ser planos sino que tendrán ligeras variaciones tonales que hace que vibre la luz.

 

Esta es la obra acabada, el cuadrante superior izquierdo del fondo queda en la oscuridad total, el de la derecha en penumbra y la mitad inferior, o sea la mesa, iluminada.

 

Lo he hecho así siguiendo el consejo de Don Leonardo, el inventor del “sfumato” que de esto sabía mucho, que decía que el fondo debe quedar en sombra por el lado por donde entra la luz que ilumina al modelo y el lado en sombra del modelo debe quedar contrastado contra un fondo iluminado.

 

Para que el plano de la mesa no quede reducido a una mancha clara he dibujado un veteado suave simulando madera tomando como modelo mi propia mesa de trabajo, pero lo he hecho sencillo para no sobrecargar el dibujo y por que la mesa no tiene protagonismo.

 

Y esto ha sido todo