21.-Técnica de los lápices de colores.- 4ª Parte.

 

 

LA TÉCNICA DE GRISALLA
 

La técnica del dibujo a la grisalla es básicamente pictórica pero no hay regla que impida usarla también en el dibujo. Es una técnica conocida desde el siglo XIV que se inició con grises por su similitud con la piedra ya que se pretendía hacer pinturas monocromas con efectos escultóricos.

 

Luego siguió utilizándose como medio para la valoración tonal de una obra previa a la aplicación del color en temple u óleo y se usaba tanto el gris como pinturas monocromas en diferentes matices, marrones, pardos, verdes, azules, en general preferiblemente colores neutros sobre los que se aplicaban suaves veladuras de color.

 

Cuando se prepinta una obra en “grisalla” hay que evitar los tonos muy oscuros por que los colores velados que se han de superponer son los que dan el acabado final. Una de las ventajas de la grisalla es que al ser un color base proporciona unicidad cromática a la obra ya que todos los colores superpuestos participan de un mismo color que los armoniza.

 

 

Y vuelvo a dibujar una esfera para explicar gráficamente esta técnica. En esta ocasión he elegido papel de color ya que para esta demostración utilizaré también el lápiz blanco.  Con lápiz azul hago una valoración tonal de la esfera de modo que las zonas de brillo, luminosidad y sombra queden bien diferenciadas para por medio de este modelado obtener el efecto de volumen de la esfera. Como siempre el trazo debe ser muy suave para no sellar los poros del papel que estoy utilizando por su lado más rugoso.

 

He evitado usar el negro o grises porque al mezclarse con el color suele producir un efecto de suciedad que quita plasticidad a la obra y porque no interesa para el resultado final de este dibujo.

 

 

 

 

Sobre el rayado azul anterior practicamos un nuevo rayado con la misma suavidad. En este caso esta nueva capa de color rojo cadmio debe ser uniforme en su tono ya que la luces y sombras están ya determinadas por el azul aplicado en primer lugar. En realidad es como si aplicásemos una veladura tal como se suele hacer en la técnica del óleo. Con esto simplemente aumentamos la variedad cromática del dibujo haciendo que por contraste se potencien ambos colores.

 

 

En este paso utilizamos el lápiz blanco para realzar el brillo de la esfera expandiendo ligeramente la luminosidad sobre los colores anteriores. Se puede ver que en la zona en la que apliqué el color blanco no se notan los poros del papel y el color en el entorno del brillo ha quedado apastelado, que es el efecto que produce el lápiz blanco sobre los colores de los lápices.

 

 

Finalmente para enriquecer el cromatismo de la esfera y matizar el brillo blanco aplicamos una nueva capa de tono uniforme en todo el círculo del dibujo con un lápiz de color amarillo cálido obteniendo así una bola de aspecto broncíneo.

 

 

Este es el recordatorio del proceso que hemos seguido para esta práctica. Grisalla monocroma en azul, capa de color rojo cadmio que sobrepuesto al azul presenta un color violáceo, realce del brillo con lápiz blanco y finalmente capa de color amarillo.

 

 

Si queremos dibujar círculos pero sin utilizar el compás para no pinchar el papel con la aguja del compás  y a la vez queremos rellenar de color esos círculos pero sin salirnos del contorno podemos recortar una plantilla con cartulina  gruesa o cartón fino y colocándola sobre el papel del dibujo con el lápiz recorremos el contorno interior de la plantilla  y rellenamos todo el espacio, como se ve en la foto 1. Una vez terminado se puede ver el resultado en la foto 2

 

 

También podemos hacer el proceso contrario, es decir dejar en reserva el blanco del papel y utilizando como plantilla un círculo recortado dibujamos en su contorno exterior, como vemos en la foto 3. Una vez acabado se puede comprobar el resultado en la foto 4.

Estas plantillas podemos hacerlas con figuras geométricas o con el perfil de cualquier figura que es una técnica que se utiliza mucho en la pintura por aspersión con aerógrafo o spray, tanto para obras artísticas como trabajos industriales.

 

LA TÉCNICA DEL MATIZADO

 

Es otra variante del dibujo tonal, se aplica alcohol con un cotonete  y al diluirse ligeramente el trazo o la mancha el efecto resultante es similar al que produce el lápiz soluble. Generalmente se utiliza como técnica mixta combinado con el dibujo a líneas.

 

 

Comenzamos haciendo una valoración tonal de la esfera pero en este caso utilizamos un lápiz de grafito HB.

 

 

Con un cotonete humedecido con alcohol disolvemos el grafito cuidadosamente para no hacer escapadas, es decir salir de los límites del contorno del dibujo, ya que al ser ésta una técnica “húmeda” no es posible borrar las manchas. También debemos tener cuidado de no arrastrar el grafito húmedo  invadiendo zonas más claras pues hay que mantener el tono de cada zona de la esfera. Aconsejo utilizar un extremo del cotonete para los tonos oscuros y el otro para los claros. En realidad es como si practicásemos la técnica del dibujo con lápices solubles o acuarelables.

 

 

En esta imagen podemos ver la esfera matizada con alcohol. El alcohol seca muy rápido y el papel mantiene su consistencia normal por lo que se puede dibujar con los lápices sobre la zona matizada tal como hacemos habitualmente ya que el grafito ha quedado fijado al papel y se puede pasar los dedos por encima sin que manche ni se desprenda polvillo tal como si hubiésemos utilizado tinta o acuarela. Es decir que el gris del grafito no se mezcla con el pigmento del lápiz de color, es una mezcla óptica como si pintásemos sobre papel color gris pero con  una valoración tonal previa.

 

 

Sobre la capa de grafito ya seco aplicamos una capa de color granate pero en tono uniforme ya que el claroscuro quedó definido por el grafito matizado. Respetamos naturalmente la zona de brillo dejándola “en reserva”.

En este paso ya se puede observar el efecto resultante del uso del alcohol. No se aprecia ni el granulado ni los poros del papel ya que el grafito diluido ha rellenado todos los huecos y el aspecto es el de una superficie completamente pulida  y lisa.

 

 

Finalmente como hicimos en el ejercicio de grisalla aplicamos una nueva y suave capa de color amarillo también uniforme para conseguir un efecto de iluminación cálida y aspecto de bola de bronce.

 

 

Este es el proceso seguido para la ejecución del ejercicio. Entonación con grafito,  matizado del grafito con alcohol, capa de color granate y capa de color amarillo.

 

 

En esta comparativa puede apreciarse la diferencia entre la esfera dibujada con la técnica de grisalla (a la izquierda) y la dibujada con la técnica de matizado del grafito. En la primera se aprecia la porosidad del papel y en la segunda el color adquiere más intensidad debido al relleno de los poros. Aunque ambas son dibujos a lápices de color la matizada aparenta más cualidad de “pintura” pero con la frescura del lápiz.

 

EJERCICIO DE DIBUJO CON LA TÉCNICA DEL BRUÑIDO

 

Como ya adelanté en el comentario del tercer paso del dibujo a grisalla la técnica del blanqueado es una derivada de la tonal, como lo que se pretende es conseguir el efecto del dibujo a pastel se aplica sobre el dibujo intensamente el lápiz blanco que “apastela” el color, pero como el lápiz blanco se aplica con intensidad  hace desaparecer los rastros que pudiera haber de los trazos originales fundiéndolo con las “manchas” y elimina el efecto del granulado del papel produciendo una textura aparente más uniforme y pulida que es lo que se conoce como bruñido.

 

Es necesario aclarar que aunque preferentemente se utiliza el lápiz blanco, también se suele usar el color gris claro, el color crema e incluso colores más claros que el color que se pretende apastelar y bruñir.

 

 

En la muestra de arriba el color morado, el verde y el rojo han sido blanqueados y bruñidos con lápiz blanco.

 

 

En esta muestra los mismos colores apastelados y bruñidos con lápiz color crema.

 

 

Y finalmente también los mismos colores y la misma práctica pero con lápiz color gris claro.

 

 

Para este ejercicio he elegido esta taza de cerámica que por sus colores apastelados de la mitad inferior la hacen adecuada para explicar la técnica del blanqueado y la textura brillante de la parte superior para explicar la técnica del bruñido, ya que un dibujo no tiene obligatoriamente que estar ni apastelado ni bruñido en su totalidad sino solamente allí donde convenga para su mayor plasticidad.

 

 

 

PRIMERA FASE: ENCAJE Y DIBUJO A LÍNEAS

 

 

Como siempre comenzamos con un dibujo a líneas y para ello identifico las figuras geométricas más simples a las que puede adaptarse el contorno del modelo al objeto de facilitar su reproducción.  Como se ve la taza se inscribe casi perfectamente dentro de un trapecio isósceles y la mayor parte del asa está dentro de un triángulo rectángulo.

Con rectas amarillas marco la posición de las líneas curvas del pie de la taza, de la greca de decoración y del borde más cercano de la boca de la taza.

 

 

Como el color dominante en la taza es azul he elegido un papel de color naranja ya que al ser ambos colores complementarios se potencian entre sí, pero como mi escáner no es muy bueno ha cambiado el color naranja por este color “oro del renacimiento” que sin embargo armoniza mejor con el matiz verdoso del azul. En la fotografía final puede verse los colores muy parecidos a los reales.

 

Comienzo dibujando el trapecio, las horizontales paralelas y el triángulo que contendrá el asa. Estos trazos los he hecho con un lápiz de grafito de tono intermedio HB y son muy suaves por que luego habrán de borrarse.

 

 

Con trazos cortos marco los cambios de dirección de la curva del contorno, del pie de la taza y de la greca. Y con trazos muy cortos hago lo mismo con el asa.

 

 

Reproduzco los segmentos azules del modelo de modo que ya se puede intuir el contorno de la taza y del asa.

 

 

Tomando como referencia las líneas guías trazadas en los pasos anteriores esbozo las curvas sin demasiada precisión en las líneas de tanteo ya que cuando elimine las líneas guía ajustaremos al máximo los contornos exteriores e interiores, pero ya se va pareciendo al modelo al menos en lo básico.

En mi dibujo real las líneas son muy suaves y apenas se ven pero para poder publicarlas aquí he tenido que oscurecerlas con un programa de tratamiento de imágenes.

 

 

Una vez borradas las líneas guías, dejando el mínimo de grafito imprescindible para que se vea el dibujo, corregimos errores, redefinimos las líneas de tanteo de los trazos quedando el dibujo a líneas  resuelto y preparado para ser coloreado.

 

 

Y este es el proceso de la primera fase, el dibujo a líneas.

 

 

Para dibujar debemos colocar el papel sobre una superficie dura y lisa para que no afecte a la limpieza de los trazos o manchas, normalmente se utiliza un tablero o cartón duro y rígido.

Conviene disponer de varios tableros de diferentes medidas para utilizar el que mejor se adapte al formato del dibujo que vamos a realizar. Dependiendo del tamaño de la obra así será la inclinación que daremos al tablero. Para trabajos que sobrepasen los 40 x 50 centímetros es conveniente colocar el tablero en posición vertical y por tanto lo adecuado es usar el caballete y trabajar en un espacio grande que nos permita acercarnos y alejarnos cómodamente para apreciar la obra en su conjunto.

 

 

Para dibujos de tamaño mediano el tablero debe colocarse inclinado de modo que la dirección de nuestra mirada sea perpendicular al plano de la obra. Lo ideal es disponer de una mesa de dibujo abatible para darle la inclinación que se desee, pero con un pequeño caballete de sobremesa con inclinación regulable podemos trabajar perfectamente.

Con dibujos de pequeño formato se puede colocar el papel horizontal sobre una mesa. Como norma general para determinar la inclinación que debe tener el tablero hay que recordar que a menor tamaño menor inclinación.

 

Bien, sigamos con nuestro ejercicio.

 

 

 

SEGUNDA FASE: VALORACIÓN TONAL Y COLOR BASE

 

“La pintura se divide en dos partes principales la primera de las cuales es la forma, es decir la línea que distingue la forma de los cuerpos y sus partículas; y la segunda es el color contenido en dichos límites”. Leonardo da Vinci “Tratado de la Pintura”.

 

Bien, pues cumplida la primera parte de la recomendación del Maestro Leonardo seguimos con la segunda.

 

 

Con lápiz blanco señalamos los puntos de brillo.

Con azul intermedio marcamos las líneas y zonas que serán de penumbra y máxima oscuridad.

Estos dos colores en tres tonos, claro, intermedio y oscuro ya hacen que la taza adquiera un cierto volumen aunque naturalmente todavía está muy plana.

 

 

Con azul oscuro acentuamos las sombras del interior de la taza, el asa y en el centro de la parte superior cerca del borde.

Con verde intermedio damos una capa de un rayado muy suave e uniforme por toda la taza excepto por las zonas de brillo y las que están en reserva.

Finalmente por las zonas en reserva del interior de la taza sombreamos con color morado muy ligeramente.

 

 

Con azul muy oscuro sombreamos el interior de los rombos de la greca dejando los cuatro bordes de cada uno de ellos en reserva ya que serán bordes más iluminados.

Los rombos de la mitad izquierda además los cubrimos ligeramente con verde claro luminoso, así como también el asa.

Y con el color morado profundizamos las hendiduras de la greca y la de la base de la taza.

Finalmente con verde muy oscuro trazamos el reflejo del asa en el lado derecho de la taza que está junto al brillo intenso de ese perfil.

 

 

En este último paso de esta segunda fase esbozamos la sombra proyectada por la taza. Con azul intermedio rellenamos la forma de la sombra. Con morado acentuamos la sombra en el lado más próximo a la taza y con verde claro rodeamos y extendemos esa sombra profunda para crear una zona de penumbra.

 

 

Y este es el paso a paso del coloreado base.

 

 

 

TERCERA FASE: MODELADO TONAL, INTENSIFICACIÓN DE SOMBRAS, LUCES Y DETALLES FINALES

 

 

Con lápiz blanco he cubierto todo el lado derecho de la taza, por debajo de la greca que es la parte más iluminada, incluyendo el pie. Como se puede ver la aplicación intensa del blanco (blanqueado) ha hecho aflorar los colores del paso anterior mezclándolos entre sí.

He realzado las líneas curvas paralelas blancas que separan las bandas horizontales del esmaltado de la taza, estas líneas no deben ser continuas ya que la luz influye de diferente manera en su recorrido.

También he acentuado con azul oscuro la parte superior más próxima a la greca. Y he agrisado la parte inferior donde llega menos luz junto a la base de la taza.

En el asa he aplicado alguna mancha de azul claro para armonizarla con lo “pintado” hasta ahora y he acentuado la sombra de su parte inferior.

 

 

En este segundo paso de la última fase he bruñido con lápiz azul claro, y en algunas partes con azul oscuro, el borde cercano de la boca de la taza respetando los brillos ya marcados anteriormente que por contraste con el nuevo tono más bajo adquirido por las zonas bruñidas parecen más realzados.

Además he trabajado el interior de la taza en su lado izquierdo, añadiendo reflejos violáceos, verdes oscuro y bajo la línea de máximo brillo en el borde superior he acentuado la sombra profunda con una mezcla de azul oscuro y color morado, de modo que coinciden el máximo brillo y la máxima oscuridad en espacios yuxtapuestos del dibujo.

 

 

En este paso he acabado el lado derecho de la taza, en el interior he definido las luces, sombras y reflejos con blanco, verde oscuro y violeta respectivamente.

En el cuerpo de la taza la zona iluminada de la derecha la he resuelto con azul claro apastelado con blanco, y la zona de sombra con azul oscuro también suavizada con gris claro. Finalmente el asa queda armonizado con el resto del dibujo con azules claros y oscuros.

 

 

En el último paso queda terminada la greca y la sombra reflejada. Observad que la sombra se compone de una zona más oscura junto a la base de la taza y otra que rodea a la anterior de sombra más transparente, o sea penumbra.

 

 

Y aquí el paso a paso de la tercera fase de este ejercicio.

 

 

 

En esta imagen final se pueden ver los lápices utilizados y las muestras de color. En la izquierda de cada muestra está el color natural del lápiz y a la derecha el color apastelado con blanco.

 

Y esto es todo por ahora, en la siguiente ocasión seguiremos viendo más técnicas de dibujo con lápices de colores.