11.- Dibujando con grafito

 

 

En apartados anteriores vimos dibujos con carbón y tiza (“Volumen y Claroscuro”) con cretas de colores y sanguina (“Bodegón a la creta”) con cretas blanca y negra  (“Dibujo paso a paso de bodegón”)  y con lápices de colores (“Pintando con lápices de colores”) en esta ocasión haremos un ejercicio dibujando con grafito.

 

En los apartados de “Materiales” y “Lápices de grafito” ya vimos lo más elemental sobre los lápices de grafito, ahora veremos una forma de aplicar esta técnica, probablemente la más básica después del carboncillo.

 

Como modelo para este ejercicio he elegido mi propia mano, haciendo un chiste fácil por que era el modelo que tenía más a mano.

 

 

Como se puede apreciar la mano está iluminada lateralmente desde la izquierda con luz difusa, luz natural procedente de una ventana, provocando unas sombras suaves pero con suficiente contraste tonal para determinar su volumen. Sugiero revisar el apartado de “Iluminación” a aquellos que no  hayan tenido ocasión de leerlo  todavía.

 

 

Comenzamos haciendo un simple dibujo a líneas con un lápiz claro para que sea fácil de borrar las líneas de tanteo y el cuadriculado si hubiésemos utilizado este procedimiento para reproducir el modelo. Usamos un HB (según código europeo) ó nº 2 (según código USA, nº 1 = blando como un 2B, nº 2 = dureza media como un HB, nº 3 = duro como un H y nº 4 = muy duro como un 3H)

 

El dibujo en esta fase no debe tener sombreado ni ser excesivamente detallado eso lo haremos en la fase de entonación o valoración. Este tipo de dibujo recibe el nombre de dibujo de contornos.

 

Si en “Pintando con lápices de colores” comenté que en esa técnica no se usaba la goma ni convenía usar el difumino,  en esta ocasión dibujando con lápices de grafito ocurre todo lo contrario. Vamos a dibujar tanto o más con la goma y el difumino que con los lápices.

 

 

 

En esta foto puede verse todo el dedo índice terminado, a la espera del ajuste final de entonación para la armonización del conjunto. Aunque en pasos posteriores lo veremos con detalle, adelanto que hice un sombreado con un lápiz 2B para las sombras claras, un 4B para las sombras más oscuras y para el oscuro profundo de los pliegues de la piel un 8B. Luego utilicé el difumino para “pulir” el modelado. Los brillos los obtuve con reservas del blanco del papel y los brillos en zonas de sombra “punteando” con la goma moldeable.

 

Recordaréis que en el apartado “Difuminado” ya vimos como difuminar con los dedos, en dibujos de pequeño tamaño como este es preferible utilizar el difumino en lugar de los dedos.

 

Los difuminos pueden ser de diferentes grosores según fabricante aunque similares, generalmente de 4, 8, 10, 14, 16, 20 y 25 milímetros. Para este dibujo he utilizado tres difuminos, de 4, 8 y 10  mm.

 

Normalmente uno de sus extremos lo usamos para tonos claros y el otro para fundir tonos oscuros. Al cerrar los poros del papel se consigue un sombreado uniforme, esto acentúa el efecto volumétrico  y suaviza las transiciones entre sombras y luces.



Difuminos de 10, 8 y 4 milímetros.

 

 

En esta fase en el dedo medio, corazón ó dedo tercero, que de las tres maneras se le puede llamar, he hecho una base  rayada con lápiz  2B muy suave ya que estos trazos deberán desaparecer con el difuminado o esfumado, dejando reservas para luces.  Estas líneas de base se pueden dibujar paralelas, en zig-zag ó en ovillo para facilitar su fusión.

 

Con relación a los lápices en general recomiendo los de carcasa hexagonal, ya que los cilíndricos suelen rodar sobre la mesa de trabajo y caer al suelo. Estos golpes rompen la mina en su interior y cuando sacamos punta se desprenden fácilmente lo segmentos de mina lo que ocasiona un bajo aprovechamiento del lápiz que si es de calidad suele ser algo caro.

 

Y ya que hablamos de sacar punta al lápiz, comentaré algo básico sobre las formas de afilar un lápiz. Hay tres clases de afilado:

 

Punta redondeada que es la más apropiada para la mayor parte de trazos.

Punta muy fina, para obtener trazos muy finos y limpios, para detalles de mucha precisión, o para realizar tramados de líneas muy juntas.

Punta en bisel, para trazos muy gruesos.

 

Para que la punta tenga su mayor eficacia, ya que se consume muy rápidamente,  no debe ser muy corta, se descubrirá entre 8 y 10 milímetros de grafito y unos 2 ó 2,5  centímetros de madera.

 

El lápiz amarillo es un HB (punta muy fina) el rojo un 4B (punta redondeada) y el granate un 8B (punta en bisel). Como se puede ver cuanto más bajo es el tono  por tanto más oscuro, más blando y más alto el número, mayor es el grosor de la mina.

 

 

Este es el estado  del dedo medio después de usar el difumino.

 

En el apartado de “Difuminados” ya comentamos como recuperar un difumino viejo afilándolo con una cuchilla pero si no se dispone de una cuchilla que corte muy bien o no se es muy habilidoso en esta labor se puede emplear otro método para afilar un difumino.

El procedimiento es el siguiente:

 

Foto 1.- Difumino viejo con los extremos desgastados.

Foto 2.- Agarramos el difumino en posición vertical y lo apoyamos sobre la mesa.

Foto 3.- Aplastamos su extremo inferior fuertemente contra la mesa. Esto ocasionará que el papel enrollado en su interior se desplace hacia arriba de modo que el extremo superior “crecerá”.

Foto 4.- Si no tenemos bastante  fuerza para conseguir que salga suficiente papel nuevo podemos terminar la faena empujando con algo duro. Aquí estoy utilizando un portaminas metálico.

 

Finalmente lijamos la punta del difumino, limpiamos con un trapo y ya está listo para servirnos durante  algún tiempo más.

 

Bien, continuamos con el dibujo.

 

 

En esta última fase queda terminado el dedo medio una vez hechos los acentos de las sombras más oscuras con un lápiz 4B.  Con la goma maleable he  hecho los realces de luz. La sombra se acentúa, la luz se realza.

 

La idea más común es que la goma sirve para borrar las líneas o manchas sobrantes en un dibujo, pero también sirve para dibujar por que el lápiz dibuja la sombra pero la goma dibuja la luz. En la práctica se dibuja con  lápiz, difumino y goma. Me atrevo a afirmar que los tres instrumentos en la misma jerarquía. La goma como instrumento de dibujo está a la orden del día.

 

En su función más primaria la goma se utiliza en la fase temprana de la obra para corregir errores de encaje, líneas básicas, etc. pero a medida que avanza la obra la goma se utiliza sólo para corregir pequeños defectos  y termina convirtiéndose en un instrumento de dibujo tan importante como el lápiz, como dije la goma dibuja la luz, es decir sirve para abrir luces en zonas en que sobre el grafito.

 

Hay muchas marcas y tipos de goma, incluso borradores eléctricos.  Las más populares son la plástica, muy suave, no abrasiva y no daña el papel; la de miga de pan, de caucho sintético muy apropiada para grafito; pero mi favorita es la  maleable que es la que he usado para este dibujo.

 

La principal ventaja de la goma maleable, además de no dejar virutas de goma, es que puede moldearse su forma según nos convenga. Este es el uso que le he dado en este dibujo. He dado forma puntiaguda a la goma, como si fuese plastilina, al objeto de borrar muy pequeñas zonas de grafito, semejante a un “goteo” de blancos en una zona de sombras, para reproducir pequeñísimos puntos de luz, de brillos, causados por la humedad de la piel.

 

Esto se consigue “punteando” con la goma, es decir sin arrastrarla ni  frotarla sobre el papel, sino presionando sobre el papel y levantado otra vez sin “salirse” del punto borrado,  “empapando” como se utilizaría un algodón para limpiar una herida.

 

Estas son las gomas mencionadas la 430 plástica, la 612 de caucho sintético y la goma maleable con la forma en la que más habitualmente la uso, puntiaguda, para borrar muy pequeñas zonas de grafito, creando “manchitas” claras o “trazos” claros.

 

En esta imagen se puede ver como abro pequeñas luces en una zona de sombra creada previamente con un rayado de grafito y pulida posteriormente con difumino. El punteado con la goma es la operación final.

 

 

Y así es como está hasta este momento el dibujo de una mano hecho según el procedimiento explicado para el dibujo del dedo medio. Es decir, rayado con lápices grafito de los tonos que convenga, difuminado con el grosor de difumino que interese y posteriormente apertura de luces con goma maleable.

 

A partir de ahora vamos a utilizar otro procedimiento para acabar el dibujo. En lugar de lápices de grafito y difumino vamos a utilizar grafito en polvo y pincel. Hemos empezado dibujando con lápices y vamos a terminar pintando con pinceles.

 

El grafito en polvo se puede encontrar en tiendas de BB. AA. generalmente en tarros de 150 ó 175  gramos de grafito puro, si bien es cierto que es algo caro, de modo que si no se utiliza frecuentemente quizá no interese mucho.

 

El polvo se puede emplear sobre madera, lienzo, yeso o cualquier superficie absorbente. Se puede trabajar  con los dedos o con pincel, incluso con agua o aguarrás obteniendo unos tonos muy luminosos e intensos. La mayoría de esos impresionantes retratos que hemos visto que “parecen fotografías” en realidad están “pintados” con polvo de grafito,  detalles con lápiz y luces abiertas con goma.

 

Para este ejercicio y a modo de prueba  podemos utilizar el grafito de nuestros propios lápices. Bastará que lijemos la mina de un lápiz y recojamos el polvo resultante para emplearlo posteriormente.

 

Como dispongo de barras de grafito más gruesas y anchas que un lápiz me resulta más cómodo lijarlas, así que he elegido una barra de un tono 6B y otra 4B, que será suficiente para la obra que estamos haciendo. Un poco de polvo bastará ya que el dibujo es pequeño.

 

 

 

Bien, pues se trata de “mojar” el pincel en el polvo de grafito y aplicarlo al papel suavemente, lo que hacemos es pintar con pintura seca o si se prefiere dibujar con un pincel, probando previamente el tono en papel aparte, no cargar nunca el pincel con polvo y pintar directamente.

 

Para este trabajo es preferible  pinceles de pelo corto, más o menos ancho según el trazo o la mancha que queramos hacer. Usando pinceles distintos para tonos distintos vamos modelando el claroscuro y reservando blancos aunque luego usemos la goma para  las luces y brillos.

 

Recomiendo pintar de menos a más, es decir comenzar con tonos claros e ir oscureciendo progresivamente, esto es mucho más fácil que aclarar por que deberíamos usar la goma que para manchitas demasiado oscuras podría valer pero para grandes manchas más oscuras de lo debido no hay soluciones fáciles por que el papel tiene “memoria” y por donde pasó la goma el nuevo trazo o mancha reacciona diferente que por una superficie virgen.

 

 

 

Así quedó la mano terminada después de sombrear con el pincel y sacar luces con la goma. Los brillos alargados de los pliegues del metacarpo del pulgar los saqué con la goma y la línea de sombra adjunta a ellos la hice con pincel. Finalmente con lápiz dibujé el vello.

 

Ahora dibujamos el fondo en una gradación de gris claro a negro desde abajo hacia arriba. Lo haremos con un lápiz de tono muy bajo, es decir un 8B. Como el campo a rellenar es relativamente grande y para evitar sacar punta al lápiz constantemente utilizamos una barra de grafito y con un difumino fundimos los trazos de grafito.

 

Una barra de grafito, como se puede ver en la fotografía, es una mina de grafito pero sin la carcasa de madera que tienen los lápices de modo que para cubrir extensiones grandes resulta muy práctica ya que no hay que sacar punta, toda la barra es "punta". Se fabrican en diversos tonos  como los lápices de grafito y se identifican por el mismo código de número y letra.

 

 

Y ya doy por finalizado este ejercicio de dibujo al grafito con lápiz de grafito, barra de grafito, polvo de grafito, difumino (o esfumino),  pincel y borrador. Espero que haya servido de ayuda.