10.- Pintando con lápices de colores

 

 

Cuando pensamos en lápices de colores nos viene a la mente los trabajos escolares de los niños, por eso esta técnica durante mucho tiempo, y quizá aún hoy, fue considerada como “arte menor”. Pero no es así, en trabajos de pequeño formato pueden hacerse auténticas obras de arte de mayor calidad que óleos o acuarelas.

Nosotros no vamos a tener tantas pretensiones pero tampoco vamos a renunciar a una técnica que nos puede hacer disfrutar tanto como cualquier otra.

 

Para este ejercicio he elegido esta pareja de loros. Los loros son en general monomórficos, es decir, que no presentan diferencias entre sexos, a excepción de los periquitos, las ninfas y los loros Eclectus que tienen un acentuado dimorfismo sexual.

 

Esta es una pareja de loros Eclectus Roratus Solomonensis  originario de las Islas Salomón. Durante varios años tuve uno, el verde. El verde es el macho y el rojo es la hembra. Miden unos 32 cm. de alto.

 

La razón que fundamenta mi elección es básicamente su colorido. Estas aves son un ejemplo de  contrastes de color.

 

1.- Contraste de complementarios: loro verde y loro rojo

2.- Contraste de tono: rojos claros y oscuros, verdes claros y oscuros

3.- Contraste de color: rojo y azul en el loro rojo y de verde y azul en el loro verde

4.- Contraste simultáneo: azul sobre negro (cola del loro rojo)  y azul sobre rojo (nuca del loro rojo)

 

Su esquema cromático es el doble triádico: los tres primarios: amarillo (pico del loro verde) rojo (cabeza del loro rojo) y azul (nuca del loro rojo) y tres colores terciarios: verde-amarillo (cuerpo del loro verde) y dos adyacentes del rojo que son el azul-violeta (espalda del loro rojo) y rojo-naranja (cuello del loro rojo)

 

 

 

 

 

Bien, pues vamos a la faena.

 

Un dibujante profesional haría directamente el dibujo  pero como estas notas van dirigidas a principiantes que aún no dominan el dibujo lo haremos  cuadriculando el modelo que es el método clásico de reproducción en la técnica del dibujo y que históricamente han utilizado los más grandes maestros.

 

Cuadriculamos también a la escala que interese el soporte y una vez acabado el dibujo a líneas, hecho con lápiz grafito duro para que sea más fácil de borrar (un lápiz H ó nº 3) borramos completamente el cuadriculado y el dibujo mismo de manera que se vea sólo lo imprescindible y sustituimos los trazos de grafito por azul suave.

 

Si dibujásemos  de inicio con el lápiz azul no podríamos corregir los errores sin ensuciar el papel, dibujando con lápices de color la goma no se utiliza, ensucia y no borra totalmente el color. Por eso conviene estudiar bien los colores que se van a utilizar y hacer las pruebas de color en papel aparte. De modo que en cuanto empecemos con el color nos olvidamos de la goma.

 

Tanto al dibujar con grafito como al repasar con azul el trazo debe ser muy suave para evitar el “esgrafiado” posterior consecuencia de los surcos creados en el papel por la presión ejercida con el lápiz. En las fotos de mi dibujo el trazo está oscurecido con un programa de tratamiento de imágenes ya que apenas se veía.

 

 

 

 

Empezamos por la cabeza cubriendo el blanco del papel con una capa de amarillo suave sobre la que superponemos otra de rojo, se trata de obtener un rojo anaranjado por mezcla óptica, equivalente a lo que en óleo sería una veladura, por lo tanto el color rojo debe aplicarse sin “matar” el amarillo hay que dejar que este “respire” a través del rojo.

 

En la parte anterior del cuello (debajo del pico) dejamos que predomine el amarillo para reproducir un naranja claro. El pico lo pintamos con negro sobre amarillo. Y el blanco del ojo es el color del propio papel que previamente hemos dejado en reserva, ya que el lápiz blanco “apastela” el color y además elimina el “efecto grano” del papel, pero no tiene utilidad como tal blanco.

 

Y la nuca de azul claro sobre la que hacemos un rayado ligero de azul oscuro. Con el mismo azul oscuro sombreamos entre el ojo y el pico y en la zona de solapamiento entre la cabeza roja y la nuca azul.

 

En la técnica de los lápices de color se pinta siempre de “menos a más” ya que los colores más claros de los lápices no cubren a los más oscuros, por esta razón hay que  entonar con suavidad, es mejor quedarse corto que pasarse por que luego es imposible aclarar.

 

 

 

 

Como se ve en la foto de arriba continúo con el cuerpo.

Con un lápiz rojo defino suavemente las sombras provocadas por el efecto  traslapo de las plumas. Las plumas propiamente dichas las cubro con un rayado siguiendo el volumen de la figura consiguiendo una entonación general de base. Estos rayados deben hacerse siguiendo siempre la misma dirección. Cambiar caprichosamente el sentido del trazo es poco profesional y da sensación de trabajo chapucero.

 

En esta nueva foto en la que se ve la espalda de la lora terminada se aprecia que he intensificado el rojo del plumaje, con lápiz de rojo más oscuro pero dejando “respirar” el rojo claro de base para simular un “efecto brillo” del plumaje.

 

He dibujado con azul (el mismo que el oscuro de la nuca) las sombras entre las plumas superpuestas que en la etapa anterior marqué con rojo claro. Con el mismo azul he dado una primera capa a la zona oscura de las patas y extremo de la cola.

 

Esta capa, y todas,  debe ser muy suave, por que si apretamos el lápiz sobre el papel sobrecargamos esa zona de la cera que contiene el lápiz provocando dos resultados negativos, primero creamos una zona pulida y de brillo que afea el dibujo y segundo las capas de color rojo y verde oscuros que vamos a superponer no se fijarán bien por tener ya cubierto todo el granulado del papel con el azul y lo que queremos es una mezcla óptica que produzca una sombra oscura sin tener que utilizar el negro de forma tan masiva sino los mismos colores (rojo, azul y verde) que forman parte del esquema cromático general y de paso evitamos ese tono carbonero y sucio del color negro.

 

El dibujo o pintura con lápices de colores exige un tratamiento, limpio, exquisito, tanto en el trazo de sus líneas como en el tono obtenido por tramado o “manchas” de paralelas muy juntas.

 

 

 

 

Ahora podemos ver el loro rojo ya terminado. El extremo de las alas con verdes, azules y naranjas. El final de la cola con rojos claro y oscuro sobre una base de amarillo y sombras con azul. El contorno interior de la cola con verde reflejado por el plumaje del loro macho.

 

El loro macho lo comenzamos con una base de amarillo claro aplicada suavemente y sin matar el papel para que puedan adherirse las capas posteriores de verdes y azules. El pico con amarillo oscuro matizado por el rojo claro y el ojo con negro muy oscuro.

 

Estas capas base planas no deben difuminarse, con lápices de colores se dibuja a punta de lápiz, el difuminado quita luminosidad al color y suprime la plasticidad del trazo del lápiz. Una cosa es un dibujo con técnica tonal, o combinado con técnica lineal como éste que estamos haciendo, y otra cosa es difuminar el trazo que da sensación de emborronado.

 

 

 

 

Sobre la base amarilla sobreponemos otra de verde claro, recordad que con lápices de colores se pinta de “menos a más”, es decir de claro a oscuro, y una vez más dejando respirar el amarillo de base.

 

Con azul insinuamos ligeramente las sombras del plumaje, siempre siguiendo el volumen del cuerpo y con los pequeños trazos en la misma dirección en cada grupo de ellos evitando los cruces, tramados y cambios de dirección caprichosos.

 

De esta forma con el verde y el azul vamos modelando el volumen del cuerpo.

 

 

 

 

Intensificamos el color con verde más oscuro pero de modo que se aprecien los tres tonos, el claro del amarillo, el intermedio del verde claro y el oscuro del verde oscuro lo que define mejor el volumen.

 

Y las sombras más profundas, entre el cuerpo y el ala,  con azul oscuro para que cuerpo y ala queden bien separados.

 

 

 

Siguiendo el mismo procedimiento que con el cuerpo dibujamos también el ala y la cola.

 

Antes de comenzar nuestro dibujo seleccionaremos los lápices que vamos a utilizar y los colocaremos en una caja o bote guardando el resto.

 

Los lápices que vayamos a utilizar en una zona concreta del dibujo de forma inmediata los mantendremos en una mano para evitar tener que estar buscándolos constantemente en la caja o bote donde los hayamos colocado.

 

El papel lo colocaremos sobre una superficie dura, lisa e inclinada de manera que la vista esté perpendicular a la hoja.

 

Para evitar que se ensucie el dibujo con el roce y el calor de nuestra mano utilizaremos un papel limpio sobre el que apoyaremos la mano evitando que el papel se desplace sobre el dibujo y este frotamiento lo emborrone.

 

 

 

 

Bien, pues ya está casi terminado el loro macho. Recordaréis que está pintado sólo con tres colores: amarillo claro, verdes claro y oscuro y azul oscuro. El  loro hembra, con amarillo claro, rojos claro y oscuro y azules claro y oscuro.

 

Ahora atacamos las patas y el tronco de la rama.

 

 

 

 

Los dedos del loro los resolvemos con gris claro (semitono),  negro para las sombras y las luces son la reserva del papel blanco.

 

En cuanto a la rama de árbol en la foto pueden verse las tres fases de su elaboración.

En primer lugar cubrimos todo el tronco con amarillo oscuro, casi ocre, tal como puede apreciarse en el extremo inferior.

 

A continuación damos otra capa, en todo el tronco, de color gris simulando el granulado y dejando entreverado el fondo amarillo, como  se puede ver en la zona intermedia del tronco justo debajo de las patas.

 

Y finalmente con el lápiz negro dibujamos las rugosidades propias de la corteza de un árbol como está en la parte superior del tronco por encima de las manos del loro.

 

 

 

 

Y esta es la obra acabada. Espero que os guste y que este ejercicio os haya sido útil.